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La Plataforma Catasalacarta.com entrevista al experto de cata Pedro Bujanda Cirauqui, que presta sus servicios profesionales de cata de vino en Navarra.


Buenos días Pedro,

Me alegra tenerte con nosotros en esta entrevista que tiene como objetivo compartir con nuestros lectores tu opinión sobre el apasionante mundo del vino

Para los que no conozcáis a Pedro, decir que es un auténtico apasionado del vino. Pedro es Ingeniero Agrícola, Ingeniero Agrónomo, Master en Viticultura-Enología-Marketing del Vino. Trabajo como enólogo en una bodega de Navarra.

Si te parece bien Pedro, damos comienzo a la entrevista...

P.- Desde tu punto de vista como profesional experto en el mundo del vino, ¿Cómo recomiendas hacer una cata de vino para posibles Clientes?

R.- Muchas gracias Myriam por darme la oportunidad de contestar a esta entrevista. Contestando a la pregunta, mi recomendación fundamental es que hay que tratar de dar al cliente lo que quiere, lo que está buscando, tratando de cumplir o superar sus expectativas. Creo que es importante saber, preguntar al cliente qué es lo que espera y en función de ello, adaptar el formato de la cata, los vinos, la situación, el momento… Los perfiles pueden ser muy diferentes, por supuesto, desde un posible distribuidor hasta un grupo de amigos… pero al final todos son clientes, y no hay ninguno pequeño.

P.- ¿Consideras necesario antes de celebrar una cata de vino, conocer el nivel de conocimiento de los catadores, para evitar que no entiendan la terminología de la cata que utilices?

R.- Creo que es recomendable. Yo de hecho lo suelo preguntar abiertamente al inicio de mis catas, para ajustar un poco el vocabulario y las explicaciones. Más que evitar que los catadores no entiendan la terminología, yo creo que lo que hay que procurar es ser cercano y que la gente se sienta a gusto, en ambiente distendido y que disfrute en la cata. La pedantería es un mal a erradicar en este mundillo del vino… parece algo desfasado, pero por desgracia se siguen viendo acciones y formas de trabajar que, en vez de acercar nuestro producto al consumidor, consiguen lo contrario.

P.- Para valorar un vino, o para ir de enoturismo ¿deberían los catadores tener cultura del vino?

R.- Supongo que las personas que tenemos formación en el mundo del vino, disfrutamos más de él, de su turismo… y por supuesto lo podemos valorar mejor porque simplemente, tenemos criterio y conocimientos al respecto. Pero no creo que sea imprescindible… Creo que con el siguiente ejemplo lo puedo explicar: yo no entiendo de costas pero me gusta ir a la playa, no soy experto en arte e historia pero me encanta visitar catedrales, no tengo formación específica en cocina pero me gusta disfrutar de la comida... Tengas o no cultura del vino, disfruta de él, del mundo que le rodea, de lo que ofrece… disfruta y punto.

P.- ¿Qué consejos más frecuentes ofreces a los catadores de vino?

R.- Cosas sencillas que consigan captar su atención a la vez que les sirvan como pequeños trucos, fáciles de recordar, que puedan poner en práctica cada vez que caten un vino. Por ejemplo, para vinos blancos y rosados, les explico que el reflejo, que pueden encontrar en los cuernos que se dibujan en la copa, nos indica según su tonalidad la evolución del vino. Es algo que suele llamar la atención de los catadores. También les doy indicaciones para valorar la capa, facilitar la identificación de aromas, ordenar los sabores diferenciándolos de los aromas, esquematizar las sensaciones a valorar en cada fase de la cata en boca… y bueno, un largo etcétera.

P.- ¿Hay dos vinos iguales?

R.- No... Por supuesto hay estilos, vinos con similitudes, incluso vinos tan parecidos que a veces es casi imposible describirlos de forma diferente… Pero todos los vinos son diferentes. Es un producto sobre el cual influyen infinitas variables en cualquiera de sus etapas, no solo durante la elaboración sino también durante su etapa de consumo. Uvas, formas de cultivo, personas, suelos, zonas, clima, vendimia, elaboración, embotellado, corcho, tiempo de crianza, temperatura… la lista no termina nunca. El vino de una botella servido en dos copas diferentes, ya presenta características diferentes. Es parte de la magia que tiene…

P.- Si alguien te dice que no le gusta el vino… ¿crees que es porque no ha encontrado aún su vino? (Es decir, al tener tantos vinos con tantos aromas diferentes, dulce, ácido, etc… ¿A todo el mundo debería gustarle el vino, o al menos una determinada tipología aromática de vino?

R.- Para gustos están los colores, desde luego… Y hay gente para todo. Yo lo que suelo contestar a quien me dice que no le gusta el vino es precisamente eso… que hay infinitos vinos, es cuestión de dar con alguno que te guste y te haga entrar en este mundillo. Porque lo que está claro… es que una vez que “te gusta” un vino… irás probando más y tu lista se irá ampliando. A quien no le gusta el vino le digo que pruebe un blanco dulce, por ejemplo un moscatel. Puede parecer una tontería, pero es imposible que ese vino no te guste… De los dulces luego pasarás a un blanco seco, luego tal vez a un rosado afrutado, después algún tinto fresco… seguro que acabas teniendo tus preferidos, pero te gustará el vino como tal.

P.- ¿Cuál es la denominación de origen o región vinícola que más gusta a los consumidores?

R.- Creo que no se puede generalizar diciendo qué tipos de vinos, qué aromas o qué regiones vinícolas gustan más a los consumidores. Obviamente dependerá de cada persona, momento… Yo la zona que mejor conozco es Navarra, siempre he trabajado aquí, en varias bodegas, y tengo un vínculo cercano con el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Navarra ya que soy formador. Tenemos la suerte en Navarra de pertenecer a una región diversa y polifacética (siempre lo decimos…), donde se elaboran un amplio abanico de vinos diferentes, capaces de satisfacer por su variedad, calidad y precio y la inmensa mayoría de los consumidores.

P.- ¿Qué vino es el que sueles beber más a diario?

R.- Nunca me falta vino en casa. Tengo la suerte de haber trabajado en bodega desde que comenzó mi vida laboral (incluso antes), por lo tanto habitualmente tengo en casa alguno de los vinos en cuya elaboración he participado. En estos momentos, suelo beber en casa vinos de Bodegas Máximo Abete, en la cual trabajo. Pero bueno, al final familiares y amigos suelen regalarme botellas de otras zonas o bodegas, y también me gusta probar vinos diferentes que me llamen la atención por el motivo que sea… así que puedo juntarme con bastantes vinos diferentes en mi bodega particular. Tengo que confesar que ninguno se me queda viejo en casa…

P.- ¿Qué tipo de cata de vino recomiendas a tus clientes… una cata que incluya algún tipo de juego - como las catas a ciegas o los juegos de aromas - que hace más divertida la experiencia sensorial para los asistentes, o una cata más técnica?

R.- Ambos tipos de cata tiene cabida y aplicación. Yo personalmente, creo que para gente que no es profesional, lo suyo es llevar a cabo una cata que incluya además de unos vinos ya de por sí interesantes, algún otro valor añadido que la haga más amena. Como por ejemplo, una “Musicata”, evento que llevo desarrollando con mi compañero Fernando Sánchez desde 2010, en la cual unimos la cata de vinos con el maridaje musical en directo. Un evento que gusta a todo el que participa. También jugar con una cata a ciegas, con copas negras, con maletines de aromas y defectos… hace que los asistentes no queden indiferentes.

P.- De las tres fases de la cata del vino de vista, olfato y gusto… ¿consideras que el que más recuerdos nos trae es el del olfato?

R.- Desde luego que sí. Cuando vuelves a ver un lugar, espacio o paisaje en el que estuviste hace años, los recuerdos pueden ser más vívidos, aunque generalmente tu mente habrá “cambiado” un poco la realidad de lo que viste (mejorándolo o empeorándolo en función de si te gustó o no). El sentido del gusto como tal, creo que es el que menos capacidad tiene de retrotraerte a momentos anteriores de tu vida, aunque por supuesto en ocasiones lo consigue. Pero el caso del olfato es muy especial. Oler algo, llegar a un lugar y percibir un aroma que hacía años que no olías… cierras los ojos y te trasladas a aquel sitio de forma instantánea. Es algo casi mágico, y si ese sitio te trae buenos recuerdos, (como ocurre normalmente), realmente es un placer disfrutar de esa sensación.

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