Algunos apuntes sobre el Whisky.

El Whisky era llamado “Agua de vida” por los antiguos pueblos celtas, los primeros en fabricar un destilado muy parecido para combatir el frío invierno en tierras escocesas.

Esta bebida, obtenida a través de la destilación de la malta fermentada de ciertos cereales como la cebada o el centeno entre otros.

Aunque la elaboración y producción de whisky es un proceso complicado, que los sumilleres suelen explicar en muchas de las catas, a modo de resumen es importante señalar que hay dos tipos de whiskys.

1 Whisky single, de una sola malta o grano. Los de malta, se producen a partir de agua, levadura y cebada malteada, lo que le da una expresión realmente única. Los mejores ejemplares de estos whiskys se producen en Escocia. Los de un solo grano también son difíciles de encontrar, esta producido a partir del destilado de un solo grano (que suele ser cebada, maíz o trigo) y agua.

2. Los whiskys mexcal o blended, son más extendidos. El blended es un tipo de whisky producido a partir de la mezcla de dos o más whiskys, que pueden ser fabricados de cualquier combinación de granos malteados y/o no malteados.  Estos están más extendidos y son los más consumidos habitualmente, también más económicos, pero no estamos hablando de calidad inferior. Hay grandes whiskys blended premiados y reconocidos de forma mundial.

1. Lugar de la cata

La cata debe realizarse en un espacio amplio y luminoso, lo más importante es que esté libre de olores que puedan interferir en la cata y que tengamos una mesa blanca o que la luz y el lugar sean adecuados para que podamos distinguir el color del whisky, la nitidez etc.

2. Temperatura

El whisky lo mejor es probarlo a temperatura ambiente, nada de enfriarlo con hielo durante la degustación. A temperatura ambiente, el whisky propaga su olor sutil y sus aromas, por lo que no debe servirse por debajo de los 17 grados centígrados.

3. Utensilio o soporte

Muchos sumilleres utilizan para la cata de whisky copas similares a las del vino Oporto o Jerez, son copas pequeñas de cristal con forma de tulipán que ayudan a que los aromas permanezcan por más tiempo y no se evaporen tan rápido como el tradicional vaso corto. Sin embargo también podremos realizar la cata en copas de balón que se llaman, donde también permite apreciar el aroma de estos destilados.

4. Servicio y orden de la cata

La manera más simple de disfrutar su whisky es puro, se sirve en la copa una pequeña cantidad y se acompaña en la cata de un vaso de agua, ya que muchos catadores limpiansu paladar con agua fría entre sorbos. Mucha gente también agrega agua a su whisky, en una segunda ronda de cata, lo que libera sabores mientras los líquidos se mezclan. se debe diluir en no más de un 30% vol.

Fase Visual

Con la vista podemos analizar el color del whisky, que nos da información por ejemplo sobre la edad del whisky, la densidad, incluso de la madera donde se ha añejado.

Así, si observamos el whisky sobre una superficie blanca, inclinando un poco la copa, observaremos el color, profundidad y claridad. El color suele ser un amarillo ambar, que cambia de tonalidad, a más claro, más oscuro o más caramelo dependiendo de diversos factores.

Los whiskys más jóvenes tienen colores muy claros. Los más jóvenes presentan colores amarillos claros, 12 años le darán un aspecto de amarillo oro, intenso. La densidad juega un papel parecido. Siendo más densos los whiskys más añejos.

Fase Olfativa

El aroma del whisky es complejo, podemos encontrar frutas, madera, a hierba, el aroma nos puede transportar a notas herbáceas que nos transportan a la tundra escocesa.

Aquí cabe explicar que en la mayoría de catas con público los sumilleres nos indicarán que añadamos un poco de agua al whisky. Esto no estropea el producto, pero influye de manera importante para la cata pues reduce la influencia del alcohol, ya que tenemos que tener en cuenta que el whisky puede tener hasta 40 grados este grado alcohólico puede inhibir totalmente las papilas gustativas y los lóbulos olfativos.

Para destapar los aromas normalmente se tapa con una mano la parte superior de la copa y se agita de manera circular. Después olemos el whisky introduciendo un poco la nariz en la copa, aunque es mejor no aspirar profundamente para que no afecte el alcohol en el aroma.

El whisky puede variar y traernos aromas por ejemplo, en el caso de las islas escocesas aromas de Turba, yodo, algas, humo, sal y puede ser diferenciado de las tierras bajas escocesas que pueden traernos notas de Pimientas, especias, hojas verdes, pasto, jengibre.

O los whiskys americanos, tan distintos a los escoceses tienen más aromas de Caucho, ron, miel, sirope, vainilla, o roble tostado americano.

Fase Gustativa y táctil

La fase gustativa del whisky también conecta mucho con el sentido olfativo. Si se ha rebajado con agua las papilas gustativas podrán apreciar mejor los matices. Una vez en boca, el whisky reacciona cuando entra en contacto con el paladar.

Para catar el whisky hay que tomar un poco y paséelo por toda la boca y paladar. La lengua no sólo reconoce los sabores primarios sino también percibe texturas y viscosidad por ejemplo y podremos definir si el whisky es suave o ligero en su paso por la boca. En el contacto entre paladar y el olfato también podemos descubrir otros aromas, en el llamado análisis retronasal.

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