Algunos apuntes sobre el vodka.

El Vodka es una bebida destilada muy particular a partir de plantas como el centeno o el trigo, o la cebada y otras ricas en almidón como la patata, maiz o la remolacha, tras el descubrimiento de América.. El origen del vodka es hoy en día confuso, Rusia y Polonia se debaten el reconocimiento de ser el país pionero en crear esta bebida.

Lo que sí parece es que el comienzo del vodka está en torno al siglo XI, cuando se destiló por primera vez, carente de color y sabor y se utilizaba sobre todo para uso medicinal, ya que además alcanza hasta 95 grados de alcohol.

Poco a poco la elaboración se hizo más al consumo, bajando la graduación. El vodka se elabora mediante la fermentación de los azúcares obtenidos utilizando el jugo de la fécula de sus principales ingredientes, proceso que puede durar hasta dos días; es este líquido o mosto el que es luego destilado en alambiques de cobre y acero y donde se obtiene un liquido, filtrado, de hasta 100 grados. Con agua de la mejor calidad se rebaja la graduación hasta aproximadamente los 40 grados y se utilizan los aromatizantes convenientes.

El veto respecto a la entrada de vino u otras bebidas extranjeras junto con el bajo coste y accesibilidad de sus ingredientes hizo que poco a poco se popularizara, aunque al principio era una bebida de baja calidad.

La revolución en el mundo de la producción de vodka vino de la mano de la Emperatriz Catalina II, que vio en el vodka un gran negocio, por lo que autorizó a fabricarlo en las casas y fincas de los nobles que debido a la competencia y dignificación de sus fábricas pronto empezaron a elaborar un vodka de altísima calidad. Fue así durante el siglo XVIII cuando se inventó la depuración del vodka con carbón vegetal.

Hoy en día el vodka es de los destilados blancos más versátiles que existen y acompaña numerosos cócteles, algunos de los más renombrados por la neutralidad y calidad que aporta. Seguro que a todos nos viene a la cabeza el coctel peliculero de James Bond. Eso sí, a la hora de catar el vodka con un sumiller hay que catarlo solo, si agitado ni mezclado.

1. Lugar de la cata

Al igual que ocurre con la cata de vinos, o de ginebra etc, la cata de vodka también necesita de un espacio adecuado, limpio, en el que no intercedan otros olores, a comida o a perfume, que no nos dejen apreciar los aromas propios del Vodka.

Así mismo los colores de la sala mejor cuanto más neutros y que exista una buena iluminación.

2. Temperatura

El vodka es una bebida que se consume fría, pero los sumilleres recomiendan no bajar de los 8 grados pues se perderían matices.

3. Utensilio o soporte

La mayoría de sumilleres utiliza una copa parecida a la oficial para el vino, un catavino. También se pueden tomar en vasos cortos y algo estrechos para no dejar escapar el aroma.

4. Servicio y orden de la cata

El buen vodka debe contener   alcoholes  finos,  no picantes al olfato ni al paladar, puesto que a mayor número de destilaciones y filtraciones  alcanzan mayor pureza y menor rudeza.

En la cata se recomienda servir el vodka frio, aunque no bajando de los 8 grados. En muchas catas se acompañará el servicio de un vaso de agua para rebajar el grado de alcohol. Esto es para experimentar olores que nos regalan el centeno o el trigo.

Si los vodkas a catar normalmente se ordenan por graduación, procedencia o método de elaboración. Lo ideal es ir de los más suaves, más neutros o menos alcohólicos a los más fuertes.

Fase Visual

En esta fase de la cata analizaremos  todos los componentes visuales que presenta el vodka en la copa y que nos puede dar algunas pistas sobre lo que vamos a catar. El vodka no es tan expresivo en esta fase como otras bebidas como el vino.

El vodka es incoloro y se tiene que presentar traslúcido, cristalino y limpio. Estas son las cualidades que apreciaremos en la fase visual y que tenemos que encontrar en todo los vodkas de calidad.

Lo que si podemos apreciar es también la estructura, el cuerpo del vodka, atendiendo a las lágrimas que forma la bebida en la copa y la velocidad con la que estas se deslizan hacia abajo. Cuanto más tardan en caer más densidad tendrá el vodka.

Fase Olfativa

La bebida debemos de servirla a la temperatura indicada, más bien fría de forma que el alcohol no se vuelva demasiado invasivo. Quizás es bueno diluir un poco el vodka con agua para captar mejor los aromas.

Al contrario de lo que se pueda pensar el vodka tiene múltiples matices que un experto puede encontrar en la cata. Sobre todo se forman dependiendo de la concentración de cereales y trigo.

Lo mejor es dar pequeñas aspiraciones y luego de nuevo moviendo un poco la copa. Las aspiraciones fuertes no son aconsejables ya que el elevado grado de alcohol nos puede anular un poco la pituitaria.

En el vodka podemos encontrar aromas más dulces, a especias o más amargos por así decirlo. Son habituales los aromas herbáceos y florales, puesto que llegan desde el cereal o el trigo. Podemos encontrar sin embargo notas a vainilla o manzana. Algunos son más cítricos y recuerdan al limón o naranja si son menos alcohólicos.

Fase Gustativa y táctil

En boca  el vodka ha de tener una integración adecuada con el alcohol, es decir, ya que nos resulta agresivo por elevada graduación debemos que ser capaces de percibir matices y que no quede solo la sensación de quemanzón.

Los sumilleres distinguen entre la entrada en boca, el ataque y el final, que es la sensación que deja el vodka cuando ya lo hemos tragado. Según catemos diferentes vodkas notaremos también su textura y sobre todo viscosidad o densidad. Tras el ataque iremos percibiendo en boca presencia de los caracteres sutiles que luego invaden nuestros sentidos del gusto y olfato. En ocasiones son típicos de marcas, que giran más a lo herbáceo o a lo cítrico por ejemplo.

 

Algunos vodkas pueden resultar bastante neutros y con un leve sabor a cereales. Otros pueden remarcar lo cítrico o dejar en la lengua un cierto matriz a especias. Algunas marcas incluso tienen un poco al anisado.

solicitares(1)