Algunos apuntes sobre el agua

El agua es la bebida fundamental para la vida. Ocupa tres cuartas partes del planeta y el ser humano está formado por un 75 % de agua. Siendo tan necesaria, también se está posicionando en los últimos años en las cartas de los rstaurantes, pues como veremos a continuación, no todo el agua es igual.

Aunque resulte sorprendente, el agua también se cata con ayuda de Sumiller/Sommelier especializado.

Seguro que te estarás preguntando… ¿pero si el agua es inolora, incolora, e insabora? ¿Cómo voy a poder analizarla y comparar el agua con otros tipos de aguas si no tiene sabor, color u olor?

La respuesta la tienes en los locales gourmet en los que puedes encontrar decenas de tipos de aguas con capacidades y cualidades diferenciadoras. Digamos que los expertos en sumillería del agua deben tener conocimiento básicos sobre el ciclo del agua y sobre la relación entre el sabor del agua mineral y el terreno del que surge, ya que el manto vegetal o bosque superior es responsable del gusto y aroma del agua emergente. Así podemos encontrar agua mineral natural, de manantiales o agua potabilizada.

La molécula del agua está formada por dos átomos de hidrogeno y uno de oxigeno, al que en química se le cita como H2O. En este sentido, la molécula del agua posee una particular refracción de la luz, que la hace transparente. Por ello, no podemos hablar de color, ya que el estado transparente no es ningún color.

En relación a la fase olfativa, hemos de señalar que la molécula del agua debida a su estabilidad no libera aromáticos.

Gran parte de su olor procede del cloro, ozono o aditivos usados para hacerla potable.

Es cierto que el agua del mar, o el de los lagos posee unos olores característicos, pero también es igual de cierto que estos olores proceden de los orgánicos de la tierra que la sustentan.

Respecto a su fase gustativa, el sabor del agua dependerá del grado de solutos que contenga. Como bien conocerás el agua contiene iones metálicos y minerales disueltos que son buenos y necesarios para la salud humana. La ingesta de agua pura destilada es perjudicial para la salud humana.

Los Sumilleres de Catasalacarta.com te ayudarán, sin duda, a analizar las tres fases de la cata del agua.

En el momento de catar agua hemos de tener en cuenta una serie de aspectos en relación a:

1. Lugar de la cata

Hemos de elegir un buen entorno bien ventilado, sin ruidos que dificulten la concentración, con luz natural, sin olores fuertes a comida, tabaco, detergentes, ni perfumes, con una temperatura próxima a los 23 ºC y una humedad cercana al 65%

2. Temperatura

Para una cata adecuada del agua hemos de sacarla del refrigerador 10 minutos antes de catarla para poder apreciar mejor sus aromas, siendo la temperatura ideal de cata la de 15 grados centígrados.

3. Utensilio o soporte

Los expertos recomiendan que el catador deguste el agua antes de haber comido, a poder ser con algo de hambre, para tener más agudizados los sentidos.

El agua se catará en algún tipo de contención cónica, o copas, que permiten una mejor olfacción y degustación.

4. Servicio y orden de la cata

Los sumilleres recomiendan leer la etiqueta de botella de agua ya que nos situará ante que tipo de agua nos encontramos, su procedencia y análisis químico.

Fase Visual

Gracias al sentido de la vista podremos analizar en primer lugar la limpieza. Si nos fijamos al trasluz podremos comprobar si tiene o no sedimentos en suspensión como pueda pasar por ejemplo con las aguas calizas.

Asimismo comprobaremos la brillantez y la transparencia del agua, que son sinónimos sin duda de pureza y calidad.

Fase Olfativa

En esta segunda fase observaremos si el agua huele a tierra, hierro o cal.

Lo lógico es que el agua nos transmita una sensación táctil a frescor y a limpio.

Fase Gustativa y táctil

En esta última fase y más placentera vamos a poder distinguir las notas que nuestro sentido del gusto, y nuestras papilas gustativas nos ofrecen. En la boca todos tenemos un excelente sensor que es la lengua.

Introduciremos en boca un sorbo y lo dejaremos reposar. Con la ayuda de la lengua distribuiremos el agua por toda la cavidad bucal (paladar y encías), analizando las sensaciones de gusto que deja lentamente en boca.

En esta fase gustativa podremos apreciar el sabor a dulce, sal, y amargas por contener más hierro. 

No es raro que nos podamos encontrar aguas con sabor a alimentos y hasta aguas con sabor a plástico por haber estado un tiempo en contacto con tal material en su embotellado o en su potabilización, depósito o almacenamiento.

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